Guía rápida de cuidados de las Orquídeas

Son una de esas plantas con flor que levantan tantas pasiones como, por desgracia, frustraciones. Elegante y sumamente hermosa, solemos pensar que los cuidados de las orquídeas no son aptos para cualquier persona. Y, a pesar del mito, lo cierto es que son mucho más sencillas de cultivar de lo que parece a simple vista. Basta, en realidad, con conocer a fondo sus peculiaridades para poder sacarlas adelante sin demasiada complicación. Es más: curiosamente y en contra de la creencia popular, no son de las plantas que más requieren por nuestra parte para salir adelante.

Aunque pueda parecernos una moda actual, la pasión por las orquídeas es una tradición heredada. Entre los siglos XVIII y XIX, Europa experimentó una auténtica locura por estas plantas. En muy poco tiempo, se convirtieron en un auténtico símbolo de las clases adineradas; y sería tal la pasión desatada que, cuando un coleccionista hacía que una de sus plantas floreciera, celebraba incluso una fiesta de la que se hacían eco incluso los periódicos. Por desgracia, este empeño de tener orquídeas cada vez más raras trajo consigo un expolio natural que desencadenó el peligro de extinción de un buen número de especies.

Hoy en día, la fiebre por las orquídeas es completamente distinta y buena parte de las que disfrutamos son híbridos de aquellas especies que conquistaron Europa. Un hecho que facilita y mucho los cuidados de las orquídeas en nuestras latitudes.

7 PASOS IMPRESCINDIBLES EN LOS CUIDADOS DE LAS ORQUÍDEAS

Aunque los cuidados de las orquídeas dependen en gran medida de la especie que tengamos, hay algunos que son comunes a todas ellas. De forma muy rápida, en este post te comentaremos los cuidados básicos que debemos conocer antes de ver en detalle los específicos.
¡Entra en materia en solo dos minutos!

Es importante saber que, al margen de los distintos tipos de orquídeas que hay, todas proceden de climas tropicales. Unos orígenes que marcan ¡y mucho! sus necesidades de iluminación, temperatura e, incluso, de humedad. Aunque de dónde vengan pueda parecernos secundario, no lo es. Como sucede con muchas otras plantas de interior exóticas, el éxito de su cultivo radica en gran medida en recrear unas condiciones lo más parecidas a las que tienen en el lugar del que son oriundas.


En el caso de las orquídeas, el hecho de que sean híbridos ha favorecido que sean más resistentes y menos exigentes en este aspecto. Pero cuidado: por más aclimatadas que estén a nuestro clima, los cuidados de las orquídeas continúan siendo sumamente específicos. Solo dándoles exactamente lo que precisan nuestra planta crecerá con bienestar. Es más: solo sabiendo sus necesidades tendremos la respuesta a cómo lograr la floración de las orquídeas.

Así que veamos cuáles son los cuidados de las orquídeas fundamentales para disfrutar de ellas, tanto con flor como sin ella.

1. La iluminación, fundamental para estas plantas

Si bien hay un buen número de plantas de interior con poca luz, ese no es el caso de las orquídeas. Hablamos de unas plantas con una altísima necesidad de luz, tanto para estar sanas como para florecer. Pero cuidado con esto, porque es vital no confundir conceptos. Salvo si nos planteamos cómo cuidar la orquídea cymbidium o la Vanda, no podremos exponer a nuestras orquídeas a sol directo. Es tan perjudicial, en realidad, como la falta de luz que limitará su crecimiento e, incluso, puede provocar la muerte de la planta.

A falta de ver en detalle cuál es la luz más adecuada para las orquídeas según su tipología, hay una máxima común para todas ellas: tenerla en un espacio con mucha luminosidad.

2. La ubicación, un detalle que tenemos que cuidar

Tan importante, incluso, como la luz. De hecho, buena parte del éxito de la floración de las orquídeas radica en que encontremos el lugar adecuado para su cultivo. Sus necesidades de luminosidad hacen de las ventanas un lugar perfecto, pero cuidado: si corren el peligro de recibir sol directo, tendremos que tamizar la luz mediante visillos o cortinas.

Al margen de esto, es importante que nuestras orquídeas estén alejadas de fuentes artificiales de calor y de corrientes de aire. No las toleran hasta el punto de que pueden comprometer su vida. Ojo con este detalle, porque uno de los cuidados de las orquídeas que debemos cuidar es que dispongan de aire renovado y fresco de forma habitual. Algo que tendremos que darles pero evitando siempre exponerlas de forma directa a la ventilación.

3. El riego, vital en los cuidados de las orquídeas

Es, sin duda, el cuidado crucial de estas plantas. Decimos esto porque el peligro del exceso de agua en las orquídeas es el causante de buena parte de la frustración que sienten muchos apasionados de esta planta con flor. Y es excedernos con el riego va de la mano de la aparición de hongos: un mal compañero para estas plantas.

Cuando hablamos de los cuidados de las orquídeas y sabemos que son plantas procedentes de climas tropicales, solemos pensar automáticamente en mucha agua. Y no: no es precisamente así. En estado natural, la mayor parte de las orquídeas son epífitas y viven con sus raíces al aire hidratándose con la humedad propia del ambiente. Un detalle que nos da idea de una de sus necesidades: contar con un ambiente húmedo. Algo que podemos conseguir empleando un humidificador o un brumizador si vivimos en un clima seco; o, simplemente, colocando un cuenco con agua cerca de ellas para que tengan esa atmósfera que necesitan.

Cómo y cuándo regar las orquídeas

Y llegamos al meollo de la cuestión. Saber cómo y cuándo regar orquídeas es fundamental para su salud, por lo que merece la pena tomarse algo de tiempo en aprender tanto en lo que respecta a la forma de hacerlo como a la pauta que pueden necesitar.

Empecemos por el cómo. En líneas generales, lo ideal es regar por inmersión sumergiendo durante unos minutos la maceta en agua. Es importante evitar que se mojen las hojas y, fundamentalmente, que no entre agua en la corona: la zona en la que nacen las partes verdes. Transcurridos unos minutos, dejaremos que la maceta escurra el agua sobrante antes de volver a colocarla en su ubicación habitual. Además de esto, tendremos que mimar el tipo de agua. Lo ideal es regar con aguas de mineralización débil, como la mineral o el agua de lluvia. Evitar regar con agua destilada.

¿Cuándo sabemos que es momento de regar? En el caso de buena parte de ellas, las raíces nos lo dirán. Cuando adquieran un tono gris plateado, es hora de hacerlo. En el caso de las orquídeas terrestres, cuando el sustrato esté seco y las raíces blanquecinas. Recordemos: la orquídea tolera mucho mejor la sequía que el exceso de riego. En el caso de las orquídeas con raíces al aire, como la Vanda, pulverizar agua de forma regular sobre las raíces dejando que se sequen entre aplicación y aplicación.

4. El abonado, imprescindible para el desarrollo de la planta

Fundamental. Tengamos en cuenta que, aunque también absorben nutrientes a través de las hojas, buena parte de las orquídeas crecen sobre un sustrato inerte de corteza de pino. Por esta razón, sus raíces no encuentran lo que precisan para crecer en las épocas de desarrollo, y necesitan un suplemento para poder crecer y florecer.

Además de conocer las distintas opciones de abono para orquídeas y cómo elegir el correcto, tengamos en cuenta un par de aspectos cruciales. Por un lado, lo ideal en primavera y verano es utilizar un abono líquido que podemos disolver en el agua de riego. De esta manera, nutrirá directamente las raíces ayudando en su crecimiento. Por otro y como sucede con el riego, recordemos que es mejor pecar por defecto que por exceso. Una orquídea tolera mejor la falta de nutrientes que demasiado abono.

5. La temperatura, otro detalle clave

Recordemos: son plantas de origen tropical. Y, si bien es cierto que la increíble variedad de orquídeas hace que tengamos incluso algunas procedentes de zonas frías, es fundamental conocer con detalle las necesidades de nuestra planta para no exponerla a temperaturas que puedan comprometer su vida.

Veamos una radiografía rápida de la clasificación de orquídeas en función de su tolerancia al frío o al calor:

  • Orquídeas de zonas cálidas: se resienten por debajo de los 16 grados, aunque toleran sin problema el calor. Para poder crecer y florecer, necesitan contar con oscilaciones de cuatro grados entre el día y la noche
  • Orquídeas de zonas templadas: no debemos exponerlas a menos de 11 grados. Necesitan una oscilación de seis grados entre el día y la noche
  • Orquídeas de zonas frías: nunca podrán estar a menos de ocho grados. También necesitan una oscilación de seis grados entre el día y la noche

6. El trasplante, uno de los cuidados de las orquídeas que debemos cuidar

No es uno de los cuidados de las orquídeas que más nos deban preocupar, ya que se realiza cada cierto tiempo y solo bajo unas circunstancias muy determinadas. Pero cuidado con no darle la importancia que tiene: aunque solo trasplantemos nuestra planta cada dos años, es una tarea que debemos conocer en detalle para que juegue a favor de su bienestar.

Renovar cada máximo dos años el sustrato de nuestra planta ayudará en su desarrollo. Hazte aquí con éste específico para orquídeas

Además de saber cuándo y cómo trasplantar orquídeas correctamente, es importante tener que cuenta que es una labor que tendremos que realizar siempre al final del verano o, como mucho, hasta mediados del otoño. Y, si nuestra planta no reúne las características que tiene que tener para cambiar a una maceta mayor, es importante contemplar que de forma anual o, como mucho cada dos años necesitará un cambio de sustrato.

7. Las plagas y hongos, enemigos a conocer de cerca

¡Y tan de cerca! Uno de los peores miedos de cualquier amante de estas plantas es enfrentarse a las plagas en orquídeas o, todavía peor, a las enfermedades de la orquídea. Dos enemigos que pueden comprometer y llegar a matar a nuestra planta si no somos capaces de frenar su avance.

Tan importante como saber identificar estas dolencias es tener en cuenta algo vital. Una planta sana, correctamente regada y bien nutrida presentará resistencia natural a ambos tipos de amenazas. Por lo que si queremos evitar lamentarnos, nada como cuidar a nuestra orquídea como se merece.

¡Piérdele el miedo a estas maravillosas plantas y disfruta de su increíble belleza! Estamos seguros de que no te arrepentirás de mimarla.

Y recuerda que en El Huerto Deitana disponemos de todo lo necesario para el
cuidado de tus Orquídeas

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