Pinos Ibéricos; Historia de la restauración forestal en la Región de Murcia y el Parque Natural de Sierra Espuña

En este Post vamos a relatar algunos aspectos relativos a las distintas especies de pinos ibéricos, en especial al pino carrasco y el pino doncel, así como la historia de la restauración forestal en Sierra Espuña (Murcia), que ha estado basada muy principalmente en el pino como especie casi única de repoblación.

Los pinos ibéricos.  

Seis son las especies de pino autóctonas de la Península Ibérica: el pino carrasco (Pinus halepensis), el Pino piñonero (Pinus pinea)el pino rodeno o marítimo (Pinus pinaster-  denominado así por su excepcional aptitud para la construcción naval-, el pino laricio (Pinus nigra)el pino silvestre o de Valsaín (Pinus sylvestris) - que forma preciosos bosques en las sierras de Segovia- y el pino negro (Pinus uncinata) - propio de altas cumbres de los montes septentrionales de la Península-. Junto con el pino canario (Pinus canariensis), forman las siete especies de pinos autóctonos de España. 

De las seis especies ibéricas de pino, dos son las que podemos ver formando parte de la repoblación del Parque Natural de Sierra Espuña (Murcia): el pino carrasco y el pino piñonero

El pino piñonero (Pinus pinea) 

                                          
  
Pino piñonero en Cádiz.                                                                     Pinos piñoneros en el foro de Roma. 
El pino piñonero o pino doncel es un gran árbol autóctono del Mediterráneo. Tiene un tronco columnar que se abre en varias ramas en la parte superior. Su fruto es una piña grande de la que se extraen los piñones. Es un árbol que podemos encontrar frecuentemente en amplias zonas de la costa andaluza y catalana, así como sobre suelos arenosos silíceos de la meseta central. Es también el pino que forma parte de la típica imagen de la ciudad de Roma. 
En la Región de Murcia, la mejor población natural de pinos piñoneros la encontramos en el Cabezo de la Jara de Puerto Lumbreras sobre suelos silíceos, los propios de esta especie.
El pino carrasco es, con mucha diferencia, el pino más extendido por nuestra zona. Se diferencia del pino piñonero por su porte más irregular, con troncos menos rectos y ramas que salen muchas veces desde la parte baja del tronco presentando un aspecto más 'desordenado'. La corteza es además más grisácea que la del pino piñonero. 
Esta especie podemos verla formando grandes pinares en amplias superficies de nuestras sierras litorales, desde Calblanque hasta Cabo Tiñoso. 
Pinares de pino carrasco en Cabo Tiñoso. 
El pino carrasco es un árbol extraordinariamente frugal y muy bien adaptado a nuestro clima del sureste: es capaz de asentarse en casi cualquier tipo de suelo, incluso en los rocosos más descarnados, y aguanta perfectamente los larguísimos periodos de sequía propios de la aridez de nuestro clima.


Los primeros pasos de restauración forestal en España:  Ricardo Codorniu.
Tras la desamortización de Madoz, la situación de los montes españoles a finales del siglo XIX era de una total devastación. Esta situación de nuestros montes ocasionaba impactos directos sobre la población muy dramáticos; tras la catastrófica riada de Santa Teresa del día 15 de octubre de 1879, el gobierno de España decide encargar al ingeniero cartagenero Ricardo Codorniu la recuperación de la masa forestal de Sierra Espuña con el fin de evitar las ingentes pérdidas humanas y económicas causadas por las recurrentes lluvias torrenciales, propias de nuestro clima mediterráneo.  
Ricardo Codorniu reforestando con una cuadrilla de peones en Sierra Espuña.
En 1889 Codorniu se pone manos a la obra y comienza la ingente tarea de reforestar toda sierra Espuña. La urgencia de la situación y la extrema degradación del suelo hacen optar a Codorniu por la utilización masiva del pino carrasco - una especie de muy rápido crecimiento y que se adapta a las condiciones más duras- como clave para la recuperación de la funcionalidad retenedora del agua y del suelo. 
En 1897, Codorniu es también llamado para acometer la consolidación de las dunas de Guardamar de Segura, cuyo constante avance amenazaba con sepultar el pueblo. Como en el caso de sierra Espuña, Codorniu decidió frenar el empuje de los arenales por medio de la plantación de pino carrasco.
El pueblo de Guardamar de Segura a punto de ser 'engullido' por la arena.
La labor de Codorniu, sobre todo teniendo en cuenta los medios de la época, fue titánica y es considerada un ejemplo de restauración forestal pionera en el mundo. Sus efectos son, aún a día de hoy, determinantes en el entorno.
 
                                          Valle en Sierra Espuña a finales del siglo XIX.                                                                             El mismo valle de la foto anterior, hoy en día.
 
En 1938, en plena guerra civil, el Gobierno Provisional de Burgos del ejército sublevado encarga a los ingenieros de montes Luis Ceballos y Joaquín Ximénez de Embún la redacción de un plan forestal para la recuperación de los montes españoles. El proyecto es entregado al gobierno en 1939 con el título de 'plan  general de repoblación de España'. 
En El Huerto Deitana somos productores en nuestro vivero propio de pinos donceles y pinos carrascos.

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